LA CENA MISERABLE
Hasta cuándo estaremos esperando lo que
no se nos debe...Y en qué recodo estiraremos
nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo
la cruz que nos alienta no detendrá sus remos.
Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones
por haber padecido...
Ya nos hemos sentado
mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche, llora de hambre, desvelado...
Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos!
Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde
yo nunca dije que me trajeran.
De codos
todo bañado en llanto, repito cabizbajo
y vencido: hasta cuándo la cena durará!
Hay alguien que ha bebido mucho, y se burla,
y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara
de amarga esencia humana, la tumba...
Y menos sabe
ese oscuro hasta cuándo la cena durará!
César Vallejo
CANON VIGENTE
"Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos!"
Al comienzo de nuestra jornada en la ciudad
se reparten los víveres para el trayecto...
Transitamos en fin por senderos oblicuos
que se bifurcan indefinidamente
en donde el pie vacila y pierde el rumbo
donde hasta el aire denso parece conducirnos
hasta los recintos silenciosos del nunca más.
En las paredes de roca circundante
podemos leer los mandamientos:
No te unas con nadie
No te acerques a nadie, es peligroso
Guárdate tu migaja y cómela a escondidas
Van a robártela, aléjate ya.
Recoge tu harapo y bien doblado
guárdalo cuidadosamente en tu bolsillo
Que nadie te vea, es peligroso
Pueden quitártelo, aléjate ya.
Éntrate en tu pozo, cierra bien la puerta y pon
la tranca.
Alguien puede pedirte
un rincón donde pasa la noche
Puede pedirte una mañana
donde ver amanecer...
Silvia Prida
CÉSAR VALLEJO
Vivo en tu valle
a donde yo nunca dije que me trajeran
viajo desnuda por tu voz
Aquí no me alcanzan los heraldos negros
sobrevuelan sin encontrar destino
Mi cuerpo se protege
descansa en ti
en tus poemas desgastados / trilces
Me voy de ti y me vuelvo
abrevo en ti
No es tu palabra
es la mía
Yo estoy adentro tuyo
molécula de tu inagotable adentro
esperando el ágape
mientras como mi cena miserable.
Silvia Prida