viernes, 26 de febrero de 2016
PORFÍA
El día pasa en vano para las ansiedades ocres, que habitan en vericuetos oscuros y corren, sofocándose inútilmente en busca de salida, por los estrechos pasadizos sin luz.
Derrotadas, se estrujan y marchitan hasta pudrirse, o terminan muertas por asfixia en un rincón cualquiera, siendo altamente corrosivos los ácidos que derraman sus cadáveres. Pero al otro día y al otro, gran parte de ellas reviven y reinciden sin desmayos y cuando casi por casualidad, la más tenaz logra abrir una brecha en la maraña y aflora su cabeza al aire libre, es abatida a golpes de escoba y cucharón, mientras preparamos la sopa del mediodía.
Al fin y al cabo nunca se sabe, las ansiedades son tercas y en ello radica su fortaleza, quizás poseen una suerte de inmortalidad - desconocida para nosotros - y migran de un humano a otro sin que nadie lo advierta.
El día pasa en vano para las ansiedades ocres, que habitan en vericuetos oscuros y corren, sofocándose inútilmente en busca de salida, por los estrechos pasadizos sin luz.
Derrotadas, se estrujan y marchitan hasta pudrirse, o terminan muertas por asfixia en un rincón cualquiera, siendo altamente corrosivos los ácidos que derraman sus cadáveres. Pero al otro día y al otro, gran parte de ellas reviven y reinciden sin desmayos y cuando casi por casualidad, la más tenaz logra abrir una brecha en la maraña y aflora su cabeza al aire libre, es abatida a golpes de escoba y cucharón, mientras preparamos la sopa del mediodía.
Al fin y al cabo nunca se sabe, las ansiedades son tercas y en ello radica su fortaleza, quizás poseen una suerte de inmortalidad - desconocida para nosotros - y migran de un humano a otro sin que nadie lo advierta.
lunes, 9 de noviembre de 2015
LINDE
Allí está la línea que es necesario cruzar.
Yo lo he intentado varias veces, pero cuando consigo atravesarla con una parte de mi ser, siento adherirse a mí cosas viscosas, que me arrastran otra vez atrás por su peso y el de mi propio cuerpo. Que me van circundando y envolviendo, hasta que caigo otra vez de este lado y no tengo más remedio que ocupar mi lugar aquí en el mundo.
Silvia Prida, "Poemas del haz y del envés"(1995).
Allí está la línea que es necesario cruzar.
Yo lo he intentado varias veces, pero cuando consigo atravesarla con una parte de mi ser, siento adherirse a mí cosas viscosas, que me arrastran otra vez atrás por su peso y el de mi propio cuerpo. Que me van circundando y envolviendo, hasta que caigo otra vez de este lado y no tengo más remedio que ocupar mi lugar aquí en el mundo.
Silvia Prida, "Poemas del haz y del envés"(1995).
Mutaciones
II
El día luminoso se transformó de pronto.
Se vieron a lo lejos unas barbas de viento. Golpeó la lluvia contra el aire negro y las olas sumergieron la isla.
Del agua brotaban penachos verdes, doblándose hacia el Norte entre crestas de espuma, como monstruos marinos. Los pescadores, partidos por la mitad, tentaron el regreso - las cañas por bastón- anfibios, tambaleantes, de golpe viejos.
En un minuto de enero vino el invierno y nos hizo replegar las velas. Cerramos la ventana y la piel a los besos del sol...
Barbas de viento.
Magias de la espuma.
Silvia Prida, "Poemas del haz y del envés" ( 1995)
II
El día luminoso se transformó de pronto.
Se vieron a lo lejos unas barbas de viento. Golpeó la lluvia contra el aire negro y las olas sumergieron la isla.
Del agua brotaban penachos verdes, doblándose hacia el Norte entre crestas de espuma, como monstruos marinos. Los pescadores, partidos por la mitad, tentaron el regreso - las cañas por bastón- anfibios, tambaleantes, de golpe viejos.
En un minuto de enero vino el invierno y nos hizo replegar las velas. Cerramos la ventana y la piel a los besos del sol...
Barbas de viento.
Magias de la espuma.
Silvia Prida, "Poemas del haz y del envés" ( 1995)
viernes, 23 de octubre de 2015
LA CENA MISERABLE
Hasta cuándo estaremos esperando lo que
no se nos debe...Y en qué recodo estiraremos
nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo
la cruz que nos alienta no detendrá sus remos.
Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones
por haber padecido...
Ya nos hemos sentado
mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche, llora de hambre, desvelado...
Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos!
Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde
yo nunca dije que me trajeran.
De codos
todo bañado en llanto, repito cabizbajo
y vencido: hasta cuándo la cena durará!
Hay alguien que ha bebido mucho, y se burla,
y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara
de amarga esencia humana, la tumba...
Y menos sabe
ese oscuro hasta cuándo la cena durará!
César Vallejo
CANON VIGENTE
"Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos!"
Al comienzo de nuestra jornada en la ciudad
se reparten los víveres para el trayecto...
Transitamos en fin por senderos oblicuos
que se bifurcan indefinidamente
en donde el pie vacila y pierde el rumbo
donde hasta el aire denso parece conducirnos
hasta los recintos silenciosos del nunca más.
En las paredes de roca circundante
podemos leer los mandamientos:
No te unas con nadie
No te acerques a nadie, es peligroso
Guárdate tu migaja y cómela a escondidas
Van a robártela, aléjate ya.
Recoge tu harapo y bien doblado
guárdalo cuidadosamente en tu bolsillo
Que nadie te vea, es peligroso
Pueden quitártelo, aléjate ya.
Éntrate en tu pozo, cierra bien la puerta y pon
la tranca.
Alguien puede pedirte
un rincón donde pasa la noche
Puede pedirte una mañana
donde ver amanecer...
Silvia Prida
CÉSAR VALLEJO
Vivo en tu valle
a donde yo nunca dije que me trajeran
viajo desnuda por tu voz
Aquí no me alcanzan los heraldos negros
sobrevuelan sin encontrar destino
Mi cuerpo se protege
descansa en ti
en tus poemas desgastados / trilces
Me voy de ti y me vuelvo
abrevo en ti
No es tu palabra
es la mía
Yo estoy adentro tuyo
molécula de tu inagotable adentro
esperando el ágape
mientras como mi cena miserable.
Silvia Prida
Hasta cuándo estaremos esperando lo que
no se nos debe...Y en qué recodo estiraremos
nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo
la cruz que nos alienta no detendrá sus remos.
Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones
por haber padecido...
Ya nos hemos sentado
mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche, llora de hambre, desvelado...
Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos!
Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde
yo nunca dije que me trajeran.
De codos
todo bañado en llanto, repito cabizbajo
y vencido: hasta cuándo la cena durará!
Hay alguien que ha bebido mucho, y se burla,
y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara
de amarga esencia humana, la tumba...
Y menos sabe
ese oscuro hasta cuándo la cena durará!
César Vallejo
CANON VIGENTE
"Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos!"
Al comienzo de nuestra jornada en la ciudad
se reparten los víveres para el trayecto...
Transitamos en fin por senderos oblicuos
que se bifurcan indefinidamente
en donde el pie vacila y pierde el rumbo
donde hasta el aire denso parece conducirnos
hasta los recintos silenciosos del nunca más.
En las paredes de roca circundante
podemos leer los mandamientos:
No te unas con nadie
No te acerques a nadie, es peligroso
Guárdate tu migaja y cómela a escondidas
Van a robártela, aléjate ya.
Recoge tu harapo y bien doblado
guárdalo cuidadosamente en tu bolsillo
Que nadie te vea, es peligroso
Pueden quitártelo, aléjate ya.
Éntrate en tu pozo, cierra bien la puerta y pon
la tranca.
Alguien puede pedirte
un rincón donde pasa la noche
Puede pedirte una mañana
donde ver amanecer...
Silvia Prida
CÉSAR VALLEJO
Vivo en tu valle
a donde yo nunca dije que me trajeran
viajo desnuda por tu voz
Aquí no me alcanzan los heraldos negros
sobrevuelan sin encontrar destino
Mi cuerpo se protege
descansa en ti
en tus poemas desgastados / trilces
Me voy de ti y me vuelvo
abrevo en ti
No es tu palabra
es la mía
Yo estoy adentro tuyo
molécula de tu inagotable adentro
esperando el ágape
mientras como mi cena miserable.
Silvia Prida
domingo, 13 de septiembre de 2015
domingo, 6 de septiembre de 2015
Los estatutos del hombre / Abolición de la noche
Los estatutos del hombre
que ahora vale la vida,
y que de manos dadas,
trabajaremos todos por la vida verdadera.
Artículo II: Queda decretado que todos los días de la semana,
incluso los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.
Artículo III: Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer, el día entero,
abiertas para el verde donde crece la esperanza.
Artículo IV: Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más
dudar del hombre.
que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.
Párrafo único: El hombre confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.
Artículo V: Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
la coraza del silencio
ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa
con su mirada limpia
porque la verdad pasará a ser servida
antes del postre.
Artículo VI: Queda establecida durante diez siglos,
la práctica soñada por el profeta Isaías,
y el lobo y el cordero pastarán juntos
y la comida de ambos tendrá el mismo gusto de la aurora.
Artículo VII: Por decreto irrevocable queda establecido
el reinado permanente de la justicia y de la caridad
y la alegría será una bandera generosa
para siempre enarbolada en el alma del pueblo.
Artículo VIII: Queda permitido que el pan de cada día
tenga en el hombre la señal de su sudor.
Pero que sobre todo tenga siempre
el caliente sabor de la ternura.
Artículo IX: Queda permitido a cualquier persona,
a cualquier hora de la vida,
el uso del traje blanco.
Artículo X: Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama
y que por eso es bello,
mucho más bello que la estrella de la mañana.
Thiago de Mello
……………………………………………….
Abolición de la noche
"Llamó Dios a la luz "día"
y a las tinieblas llamó "noche"".
Génesis, I, 5.
Se decreta que desde hoy
al tiempo claroscuro en que la luna sube por el cielo
que invita a los enamorados a entrelazar sus cuerpos
y a las flores nocturnas a entreabrir sus cálices
se le llamará vigilia, penumbra o plenilunio
nunca noche.
Silvia Prida
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