Era un espejo antiguo
donde una niña se rió por verse doble,
una dama se retocó el sombrero antes de salir,
una mujer leyó ante él la carta de la desaparición de su marido,
muerto en la guerra de Crimea, en cumplimiento del deber.
Era un espejo antiguo
donde una vieja dama se abanica lentamente
mientras las parejas bailaban al ritmo de arpas lánguidas
como si fueran novios de una torta de bodas.
Era un espejo antiguo,
regalo de una dama que remató su vejez,
murió en un hospital recordando a la niña que un día se rió por verse doble.
Era un espejo antiguo
hasta que mi hermana lo sacó del altillo.
Colgado de la pared del comedor;
nuestras vidas crecen al ritmo de arpas lánguidas.
De "Emblema", de William Johnston
Espejo antiguo
El espejo guardó en su azogue
una primavera lejana
que emergía en las noches sin luna
y ocupaba los espacios de la casa.
Podías hallar un pequeño prado de amapolas
dentro de un viejo mueble
un atardecer lila en un rincón del comedor
un puñado de fresias amarillas y rojas
al levantar la tapa del piano
o una enredadera de rosas gigantes
cubriendo las paredes
de las habitaciones altas.
Al amanecer
cuando las flores volvían a entrar en el espejo
quedaban sus intensos perfumes
flotando en el aire.
De "Identidades en sombra" de Silvia Prida
No hay comentarios:
Publicar un comentario